Y entrando el en la barca sus discípulos le siguieron y he aquí que se levanto en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca, pero el dormía. Mateo 8:23
¡ C o n é c t a t e !
Algo que nos asusta es cuando escuchamos las noticias que se avecina una tormenta. Entramos en tensión, presión, y es normal que nos preparemos con todo lo necesario ante el fenómeno atmosférico que nos visitará.
De igual manera pasa en nuestra vida. Una vez atravesamos el desierto y otras veces nos encontramos como los discípulos, llenos de miedo ante la fuerte tempestad. Pero no debemos olvidar que Jesús está en nuestra barca como estaba con los discípulos. Aunque dormía en medio de la tormenta, el pronto dirá la palabra y conoceremos una vez más de su amor y cuidado para nosotros.
C o n e X i ó n :
Amado Dios, gracias porque vienes conmigo en mi barca. Ayúdame en medio de esta tormenta que estoy viviendo, fortaléceme hasta llegar a la otra ribera en paz agarrando de tu mano.
A c t í v a t e :
Hoy buscaré la presencia de Dios en medio de esta tormenta.
Hoy no temeré porque se que Dios esta conmigo.