Nosotros

Nuestra Vision es:

"Edificar y Equipar un pueblo santo para ejercer la obra del ministerio."

EDIFICAR
Todos los creyentes deben ser edificados en JESUCRISTO que es la roca. “Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.” (1Corintios 3:11) “edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo” (Efesios 2:20).

EQUIPAR
Es preparar, entrenar y capacitar a los creyentes con la palabra de Dios para que sean verdaderos discípulos y obreros eficaces. “Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros” (2 Timoteo 2:2). “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén” (Mateo 28:18-20).

PUEBLO SANTO
Dios llama a su pueblo a ser santo, es decir separado para El. Por tanto, el código de ética y conducta moral que nos rige debe ir acorde con los principios bíblicos, que permiten que el carácter de Cristo se haga realidad en nuestras vidas. “Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa” (Éxodo 19:5-7).

EJERCER
Cada persona en la congregación ha sido llamada con un propósito divino y debe procurar desarrollar los talentos y dones que Dios le ha dado para beneficio de la Iglesia. “Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros. (Romanos 12:4-8) “Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios” (1 Pedro 4:10).

LA OBRA DEL MINISTERIO
Aquellos que han recibido un don ministerial deberán ocuparse de reproducirse, logrando así que todos los miembros estén ocupados en la obra del Ministerio. “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del Ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo” (Efesios 4:11-16).

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